Publicado el por & Archivado en RETRATOS

Por suerte para el desarrollo de mi propia creatividad e imaginación, no todo son: bodas, bautizos y comuniones. Y es que tenemos que salir un poquito de lo tradicional, buscar momentos divertidos, únicos, que se convertirán en una anécdota de vida, ayudarán a sacar sonrisas y devolverán bonitas sensaciones en un futuro. Pueden ser instantes en pareja, en familia, con tus mascotas o con tus mejores amigas. Este último caso es el que hoy os traigo al blog.

Ellas son un grupo de amigas de toda la vida.  Ya están casadas, tienen hijos, por distintas circunstancias están repartidas en varios puntos de la geografía española, una distancia que sólo es física, porque por lo demás siguen manteniendo su verdadera amistad, la cual forjan día a día y alimentan cada vez que se reencuentran.

Este verano tuvieron una magnifica idea: realizarse una sesión fotográfica donde no faltasen las risas y atesorasen eternamente que su unión sigue como en su infancia.

Cuando nos convertimos en padres, nos olvidamos un poco de nosotros y sólo pensamos en guardar recuerdos de y para nuestros hijos. Ellas cinco se negaron a que fuese sólo así e hicieron un despliegue de su chulería, demostrando que el cariño que se tienen, también merece ser retratado.

 

¿A que niña no le ha gustado sentirse una princesa? hay pocas excepciones. Ellas no iban a ser menos y en la sesión tuvieron su ratito para volver al pasado.

¿Quién no ha jugado a las construcciones en su infancia? en recuerdo a esa época se atrevieron a crear una torre humana, y como vais a ver, les salió genial.

¿Que jovencita no ha querido ser o hacer de modelo? rememorando esa etapa adolescente, se colocaron unos fulares, unos sombreros… y se lanzaron a la pasarela.

¿A que niño no le gusta un pompero? yo no conozco a ninguno. Las 5 se pusieron manos a la obra y llenaron la fuente de pompas de jabón.

 

 

 

Estando en verano el agua no podía faltar, acabaron salpicadas en todas las direcciones.

 

Hace unos años sellaron su amistad en su propia piel. Aprovecharon otra ocasión en las que se juntaron y se tatuaron los pies.

 

Seguro que la mayoría pensará igual que yo, la estima que se tienen es envidiable. Un OLEEEEE por vosotras.

 

Han pasado muchos años, han cambiado mucho sus vidas, han compartido tristes episodios, se han alegrado y han disfrutado de sus logros profesionales, personales… y eso es sólo el inicio de todo lo que les queda por compartir.


Ésto es verdadero LOVE, con todas sus letras:

De todo lo que vivimos juntas, yo me quedo con su valentía y arrojo. No había límites. Si había que hacerlo se hacía, pero ademas bien hecho.

Mil gracias por confiar en mi para crear estos recuerdos, ahora yo también estaré ahí cada vez que volváis a las fotos.

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