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Una nueva semana se suma al proyecto, pasito a pasito vamos llegando a los cuatro años.  Ademas de sumar experiencias, vivencias y por supuesto reencuentros. La semana pasado tuvimos un reencuentro inesperado, bonito, de los que se viven muy fugazmente, pero que se aprovechan al milímetro. Bueno para mi fue un reencuentro, porque llevaba sin ver a mis tíos y mis primas unos 7-8 años, pero ni Pablo ni Álvaro los conocían, sólo a través de fotos y vídeos. Para ellos fue un momento en el que todas aquellas fotografías tomaban moviendo y tenían voz.

Y como toda ocasión especial merece, había que hacer una foto de los peques con sus tías-primas. Álvaro no consiguió salir bien en ninguna foto, a cada cual con más tonterías, pero me gusta, es tal cual él haciendo el gamba.

Acabábamos de salir del museo de Cárcel Real de Coria, y Pablo mostraba orgulloso, las cigüeñas que le había hecho Chaparro.

En tan sólo 6 días que han estado aquí, nos hemos recorrido algunas de las zonas más importantes de la provincia de Cáceres: Plasencia, Trujillo, Cáceres, Hervás, Coria y por supuesto Moraleja: el pueblo originario de nuestras raíces Vieira. Y dentro de ese pueblo, el rincón con más cariño para todos nosotros: La casa de los yayos.

Ellos son una pequeña representación de la nueva generación familiar, aquella que no ha podido disfrutar de esta casa, de esta calle, de los yayos…, como lo hicimos los más mayores.

Engalanada de flores se vistió para que mi madre y alguna de mis tías, saliesen vestidas de novia, llena de hamacas se llenaba todas las noches veraniegas, en San Buenaventura se ameniza con peñas y charangas… Y ahora ellos vienen a crear nuevos recuerdos. Deseo que sean muchos y muy buenos.

Y si la puerta es importante, el patio mucho más. En él todos tenemos fotos. Yo tenía poquitos meses cuando todas mis tías se hicieron fotos conmigo mientras me bañaban en una bañera de plástico. A mi abuelo le teñimos su blanco pelo, de negro tizón, no creo haberme reído más en mi vida. Las noches veraniegas se convertía en un prestigioso comedor. Por la tardes, cuando el calor apretaba, la manguera era el mejor juego…

Ahora ha cambiado bastante, pero sigue siendo un punto clave para todo aquel que pisa la casa. Y siempre que podemos seguimos disfrutando de él.

Que no se paren de aumentar las anécdotas, que nos dejemos de fabricar recuerdos, que por muchos años sigamos soltando risas… Que la casa de la yaya, se quede bien grabada, en todas las generaciones de los Vieira por SIEMPRE JAMÁS.

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Un Comentario para “AÑO IV- 48º SEMANA LITEL PIPOL”

  1. Prado

    Entrañable. Esos recuerdos que nunca se olvidan en casa de los abuelos, tan importantes en nuestras vidas

    Responder

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