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Una semanita más y cumplimos nuestro cuarto aniversario de proyecto, que nervios. Casi no me lo puedo creer, pero es verdad. Cuatro años guardando momentos familiares para siempre, momentos que no queremos olvidar y que hacen de nuestro día a día, una vida especial, nuestra vida.

Esta semana quiero traer retazos de un bonito evento familiar: la comunión de la prima Rocío (mi sobrina).

Todos lo disfrutamos muchísimo, mayores y pequeños, será un día que recordaremos siempre.

Teniendo una fotógrafa en casa, las fotos no faltaron, aunque yo no me hice una con mis hijos, mi marido y mi sobrina (en casa de herrero…). En su defecto, si me la hice con mi padre y mis hermanas.

La decoración corrió a cargo de Anvalis Event Planning, que nos dejó la finca así de preciosa, con rincones estupendos para hacerse fotos sin parar. Donde el buen gusto se traduce en elegancia y sencillez.

Desde la entrada a la finca:

 

En mitad del pasillo:

Con un rincón para sentarse y disfrutar del álbum de comunión:

En el porche, con un espacio donde dejar huella de tu presencia en la comunión

La carpa (decorando la mesa, el techo, el fondo…), aunque las fotos las hice sin llegar a montarse completamente, porque después me fui a tomarme un refresco.

Y la exitosa mesa dulce, que quedó limpia.

El fondo de la carpa, tras la comida, se convirtió en un original photocall, donde hicimos fotos divertidas como ésta. La gordita ocupaba demasiado espacio para meternos todas dentro jajajajaja.

Sin mesas, la carpa fue un estupendo lugar para correr, jugar y bailar.

El castillo flotante consiguió que mis hijos se rompieran sus calcetines nuevos. Al menor despiste estaban andando descalzos.

Rocío les hizo un regalo a todos los niños, que tuvo mucho éxito, pero que hizo soltar muchas lágrimas cuando el hélice salía volando fuera de la finca, encima de la carpa…

A media tarde Pim Pam Pum realizó una actuación para los mas pequeños, pero los mayores nos lo pasamos igual de bien que ellos, y nos reímos muchísimo.

Os muestro algunos de los momentos en los que salieron de protagonistas Pablo y Álvaro. De ellos dos, el primero fue Álvaro, que con sus super gafas, ayudó en la magia del pañuelo.

A Pablo le tocó después. Me encanta verles super felices participando de los juegos, riéndose de si mismo y convirtiéndose en un tiburón.

Ambos fueron buenos espectadores, no sólo del espectáculo, sino de la ceremonia y la celebración del evento en general. Era la primera comunión a la que asistían y vivían con intensidad y no se podía perder detalle.

 

En dos añitos, Pablo será el siguiente, que aunque parece mucho, el tiempo vuela sin darte a penas cuenta.

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