Publicado el por & Archivado en FAMILIAS, NIÑOS

El verano va llegando a su fin, aunque el calor aún nos aguanta y espero que por un tiempo largo, que luego el invierno se hace eterno. Aunque es cierto que el otoño, en esa época en que los días son aún cálidos y las noches fresquitas, me resulta muy agradable. La luz para fotografiar se vuelve mágica, los colores del campo adquieren una gama de tonos maravillosa y las actividades al aire libre y a pleno sol, aumentan con respecto al verano. Entre ellas las rutas de senderismo.

El año pasado, en noviembre, realizamos nuestra primera ruta en familia. Tenemos tan buen recuerdo de aquel día, que estábamos deseando repetir. Así que este fin de semana pasado, animamos a unos amigos a apuntarse y aquí traigo un resumen de como nos fue.

Llevando con nosotros a 3 niños, teniendo el más pequeño 3 años, teníamos claro que había que buscar una ruta fácil, para que ellos se sintiesen a gusto y se enganchase a repetir.

Por el camino fuimos jugando a ser exploradores, a observar el paisaje, averiguar los árboles que nos encontrábamos, a buscar sus frutos y hacer una pequeña recolecta de ellos: recogimos bellotas, manzanas, moras, almendra y piña.

Sergio quería guardar todo en sus bolsillos, hasta que se llenaron y no pudo meter más.

Andar con niños es divertido, cada uno te sorprende y te hace reír con sus ocurrencias. Pero logran agotar la mente, de tanto estrujarla, buscando ideas ingeniosas, para mantenerlos conectados.

Por el camino hubo que hacer varias paradas, el calor empezaba a apretar poco a poco. Ese tiempo lo aprovechamos también para hacer algunas fotos divertidas.

En la ida, se marcaron algunas que otras carreras. La energía desbordaba por todos lados.

En una hora aproximadamente, llegamos al pantano, lugar donde teníamos que dar la vuelta y deshacer el camino.

Fueron todos unos campeones, todo el camino lo hicieron sin quejarse.

Aunque la vuelta fue distinta. Demasiado calor, con un primer tramo sin sombra alguna. Así que los peques no aguantaron más y comenzaron a pedir brazos. Para eso, nada como un papi fortachón.

Teníamos muchas ganas de campo, de actividades con los amigos… pero la próxima ruta la dejaremos para más adelante, cuando refresque un poquito.

Aquel día sólo apetecía una cosa: PISCINA, y eso fue lo que hicimos después. Pasamos la tarde en una bonita y tranquila piscina natural bañándonos, pescando, jugando…

Días así hay que tener muchos y repetirlos pronto. Y a ver si en la próxima tenemos una foto de grupo decente, porque esta vez no pudo ser jajajaja. A

 

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