Publicado el por & Archivado en CUMPLEAÑOS, NIÑOS

Cada día le doy gracias a la vida por dejarme despertar junto a mis hijos, por disfrutar de sus emociones, de sus nuevas experiencias…

Soy feliz viéndoles disfrutar, viéndoles crecer y aprender con cada nueva etapa superada, gozando con la aventura de cada lugar, de cada momento…

El sábado volví a vivir y a guardar en fotografías, una primera vez para ambos. Su primera acampada, y aún mejor, rodeados de amigos. Se celebraba el 8º cumpleaños de Héctor, y su mamá tuvo la genial idea de hacerlo por la tarde-noche: merienda, cena, cine y después campamento. Os podéis imaginar la explosión de sensaciones, de aquellos niños que se quedaron, estaban eufóricos.

La primera parte no la fotografié, me dediqué a charlar con las mamas, que con el verano nos hemos distanciado y no estamos al corriente. Pero en cuanto llegó la noche, y comenzaron las aventuras, ahí estaba yo con cámara en mano. Mientras los papás y las mamás montábamos las tiendas, ellos disfrutaban de su primera sesión de cine al aire libre. Todo un acierto, que nos dio tregua para montar el campamento completo, sin una sola interrupción.

 

 

En lo que dura una película, teníamos montadas 4 tiendas de campaña, con sus respectivos colchones, mantas, almohadas… listas para que los peques fuesen directos a dormir.

Pero no fue así, tras la película, vino otra película. Y tras la otra película, les tocó el momento de jugar dentro de la tienda. ¿Y como no íbamos a dejarles? si estábamos nosotras con el mismo subidón que ellos. Así que acabaron durmiéndose a las 4.30 de la madrugada.

A las 7:30 el sol me despertó y no pude evitar coger la cámara y disparar hacia mi lado. Como podéis ver en su frente, al campamento llegó el zorro y  todos quedaron marcados en su frente.

Logré volver a dormir, pero a las 8:45 todos estaban arriba, eufóricos. Y claro nos despertaron a las mamás.

El día anterior, entre todos crearon una cápsula del tiempo: con mensajes, con objetos… pero por la mañana despertaron con ganas de seguir llenándolo de más dibujos y palabras bonitas, para el futuro.

Las más rápidas en bañarse fueron las dos únicas niñas valientes, que se quedaron a la acampada. Ellas fueron también las dos primeras en dormirse y en despertarse. Creo que el ruido del agua fue lo que hizo despertar al resto, y fueron detrás de ellas.

Mientras preparábamos el desayuno, llegaban los churros, organizábamos las tiendas… ellos se dedicaron a jugar, como no.

Y entre juego y juego, pues hubo algún que otro incidente. Uno de ellos le tocó a Álvaro, y de souvenirs: un raspón. (Mamá hazme una foto que vea lo que me he hecho)

El desayuno ayudó saciar el hambre, a recuperar fuerzas y a sanar las pequeñas heridas. Vamos, que les sentó a todos genial los churros.

Hubo quien disfrutó de un chapuzón para él solito.

Como despedida del campamento, momentos previos a su desmontaje, les dejamos que jugasen un ratito dentro.

Y así acabó el cumpleaños más original de los que hemos vividos. Una celebración aventurera, rodeada de amigos. Este año hemos sido 4 mamás y 10 niños, al año que viene seguro que aumentamos y lo disfrutaremos igual o más que éste.

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