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Rompiendo un poco con la rutina de las sesiones pre-navideñas, me apetece traeros al blog una sesión que tenía pendiente de enseñaros. Corresponde a una original, familiar y divertida boda que realizamos este verano.

Hoy en día las bodas no sólo consisten en buscar una fecha y contratar el restaurante, el fotógrafo y la peluquería. Las bodas suponen mucho más que eso, suponen trabajo, tiempo, esfuerzo… sobre todo si quieres sorprender a tus invitados y te apetece hacerles pasar una velada inolvidable.

Si seguís mi blog los recordaréis, porque este verano os mostré su sesión pre-boda. Ellos son Mayte y Mario, los protagonistas de la historia que os cuento a continuación.

Así comenzó, desplazándonos a pleno campo, a su casa. Lugar elegido por los novios para vivir este intenso día junto a sus seres más queridos.

La boda fue un puro retrato de ambos: Sencillo, familiar, acogedor, detallista, muy artesanal… Una boda en la que el tiempo no era importante, las prisas no existían y los nervios se dejaron aparcados para otro momento. Para mi, la primera boda sin presión temporal (menudo gustazo).

Os dejo con algunos de los detalles vintage-retro, que te encontrabas en varios rincones de la finca. Mayte vació el baúl de los recuerdos para decorar el espacio.

Estamos acostumbrados a ver novios que se curran al detalle su boda, no es nada extraño hoy en día, más bien diría que casi es lo más habitual. Lo que no estamos tan acostumbrados es a ver a los novios ultimando los detalles, una hora antes del gran momento. Ahí la novia, con el pelo mojado colocando cables.

Es rarísimo que reciban a la gente en ropa de trabajo y se metan para dentro de casa cuando éstos empiezan a ubicarse y refrescarse. Es muy raro que se vayan a duchar 30 minutos antes de que comience todo (como fue el caso de Mario). Y bueno ya no tengo palabras para decir lo extrañísimo que es, que unos novios decidan inicialmente casarse a las 7,30 y en el momento lo cambien y lo hagan más de una hora después. Así sin estrés ninguno, sin presiones. Porque ellos fueron dueños de su boda, en todos los sentidos.

Bueno y el tema del secretismo y la privacidad de los novios y entre los propios novios, fue muy curioso. Su centro neurálgicos era el comedor de la casa. A él accedieron los más allegados: padres, hermanos, sobrinos… mientras unos veían la televisión, otros miraban el móvil, otros charlaban de sus cosas, y Mayte se peinaba, se maquillaba y se pintaba las uñas, siempre con su inseparable Thor.

Así es imposible tener nervios.

Yo tuve todo el tiempo del mundo para hacer fotografía de detalles. Me cogí los trajes  y complementos de ambos, un rato antes de que llegase el mogollón, y los saqué al jardín.

Poco a poco fueron llegando los invitados, y empezaron a conocer todo lo que esta pareja les tenía preparado. Lo primero una bienvenida muy floral.

Después de saludar a los primeros invitados, Mario decidió meterse, ducharse y prepararse. Pero sin agitaciones que hacía mucho calor.

Mayte continuaba acicalándose en el comedor, le faltaban los últimos detalles de maquillaje cuando Mario ya estaba totalmente vestido.

Los invitados empezaban a llenar el jardín y a disfrutar de cada rincón que sus amigos y familiares habían cuidado con tanto cariño.

Dentro la novia empezaba a vestirse, con ella su prima, su amiga.

 Y tras ella Thor, que también se puso guapo para la ocasión.

Ahora si que si habían terminado. La ceremonia podía comenzar.

La ceremonia fue oficiada por una amiga y para ir en sintonía con todo lo demás, fue sencilla, fue original, se salió de los roles típicos y también tuvo sus momentos emotivos.

Entre una de las cosas que hicieron, os muestro el ritual de la arena. Algo para mi nuevo.

No se olvidaron del ritual de los anillos, también estuvo presente. Sería de lo único tradicional que hubo en la boda.

Mayte aguanto sus emociones durante toda la ceremonia, tengo la sensación de que le costó pero lo logró. Eso sí, cuando empezaron a darle besos y abrazos, no pudo aguantar más y se le escapó alguna lagrimita.

Por el photocall pasaron todos los invitados, en grupos, en pareja, en familia… el tema era tener un recuerdo de todos los que allí estuvieron.

Y justo cuando acabamos las fotos más formales, empezó la cena, las risas, la diversión… Juzgar vosotros mismos

Los detalles de esta boda no fueron sólo detalles físicos, también hubo detalles sentimentales, solidarios. Me estoy refiriendo a los regalos que los novios entregaron: Para los chicos una pajarita que colaboraba con una iniciativa solidaria “Pulseras Rosas” para ayudar a personas con cáncer y sin recursos. Para las chicas apostaron en colaborar con una asociación que les cae muy cercana “DEBRA piel de mariposa”, con una pulsera.

Y para los niños tuvieron un disfraz de la patrulla canina o de super héroe: una máscara y una capa que dio mucho juego, no sólo a los niños si no también a los adultos.

Hubo una canción que se hizo viral en la boda: MI TÍO MARIO ES EMPRESARIO. Todavía estoy canturreándola jajaja

“Yo tengo un tío que se llama Mario

monta castillos y carpas a diario.

Mi tío Mario es empresario

Tiene un perro que se llama Thor

y un chalet que mola mogollón.

Mi tío Mario es empresario

tiene una mujer que se llama Mayte

que como la vaciles te mete un cate.

Mi tío Mario es empresario

tiene una sobrina que se llama Noa

que para ir a verlo se va en canoa.

Mi tío Mario es empresario

tiene un sobrino que se llama Manuel

y cuando juega siempre va a él.

Mi tío Mario es empresario

tiene una sobrina que se llama Amanda

que cuando va a casa de Rosi ella es la que manda.

Mi tío Mario es empresario

tiene un sobrino que se llama Aday

lo quiere mucho porque es el más guay.

Mi tío Mario es empresario

monta castillos y carpas a diario”.

 

Teniendo un tio empresario, que monta castillos a diario, era imposible que en su propia boda faltaran los hinchables, los juegos, las animaciones, el maquillaje. Y aunque se montan siempre para los niños, al final son los mayores los que más se divierten. Bueno en el grupo de mayores quedémonos con las mujeres, que aquí  había muchas locas divertidas.

 

Hay amigas que se lo merecen todos y Mayte no quiso olvidarse de la suya.

Las palabras de agradecimiento de Ana nos dejaron llorando a todos los que la escuchamos.

La decoración estuvo tan bien pensada, que parte de ella se disfrutaba de día (como la que ya habéis visto) y parte por la noche.

Hubo muchos momentos divertidos, alocados, desenfrenados… entre ellos os muestro cuando los amigos de Mario decidieron tirarlo a la piscina.

Ya os he dicho que fue una boda original, detallista y os lo sigo demostrando. Aunque ellos montan también equipos de música, y ese tema lo tenía ya solventado, contrataron además a un grupo “Licores Malos “, que nos los hizo pasar a todo muy bien. Me incluyo porque me lo pasé genial.

Algunas se atrevieron a subir al escenario y agarrarse al micro.

Los demás baile, baile y más baile

Bueno y el photocall, que no se me olvida. Mientras ellos se ponían delante de la cámara que tenían preparada, para obtener su instantánea, yo les pillaba desde otros puntos de vista para captar momentos divertidos.

Mientras todo esto pasaba Thor dormía en casita tranquilo y  de vez en cuando tenía visitas que le aceleraban el corazón y paseos que le hacían muy muy feliz.

Me quedo sin mostrar muchos instantes, pero es que en esta boda hubo tantos, que me quedaría escribiendo y colgando muchas fotos más. Creo que con ésto, os podéis hacer una idea de como se lo pasaron. De paso refresco la memoria a los que allí estuvieron, aunque dudo que este tipo de bodas se olvide fácilmente.

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2 Comentarios para “Boda en el campo: “MAYTE & MARIO””

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