Publicado el por & Archivado en BODAS

En julio tuve la gran suerte de trabajar en una boda poco habitual. Diferente por varios aspectos: porque era temática, porque había un protocolo de vestimenta para los invitados, porque era de una pareja gay, mi primera boda gay.

Me siento muy afortunada de haber sido la elegida para guardar sus recuerdos para siempre, de compartir con ellos y con todos sus invitados ese día (me divertí un montón). Me llevo muchas anécdotas que no olvidaré (espero que vosotros tampoco). Desde aquí, mi rincón virtual, quiero darles las gracias a Carlos y a Goyo, por dejarme entrar en una parcela de sus vidas, de su intimidad. Espero haber sabido capaz de captar esos sentimientos, esas miradas, ese amor que os tenéis: y hacerlo eterno con mi trabajo.

Los que me seguís sabéis, que mis reportajes de bodas documentan el día completo, cuentan la historia con el máximo de detalles posibles,  así que sentaros, que esta historia es muy larga y comenzó así:

Era primeros de julio, y ninguno de los dos había tenido tiempo para tomar el sol y coger un poquito de color, así que decidieron acudir a Laura López para que les hiciesen unos pequeños retoques, y estar perfectos.

Os he comentado que la boda era temática. Nadie más que ellos (a excepción de la hermana de Carlos y yo) conocía de que se trataba. Aunque desde su invitación de bodas ya les fueron dando pistas. ¿A ver si con los carteles que colocaron en la carretera, acertáis la película en la que se basaron?

Quizás los más jóvenes no la conozcáis: EL MAGO DE OZ. Mis hijos ya la han visto dos veces, y cuando les enseñé todos los detalles de esta boda, fueron reconociendo cada rincón. Os dejo un gif para resumir algunos de los muchos rincones que había.

 

Muy cerquita de la hora de la ceremonia, los novios se empezaron a preparar, apurando hasta el último minuto para seguir colocando cosas. Y es que lo habían hecho todo con tanto detalle e ilusión que querían que quedase perfecto, olvidándose incluso de comer.

De un vistazo podéis ver la cantidad de detalles que llevaban encima, más que una novia. Por cierto, la liga fue un regalo divertido de Rebeca, la prima de Carlos, y su chico.

 

En el momento de empezar a vestirse se podía apreciar como era cada uno y como estaba viviendo ese momento. Goyo lo estaba disfrutando y en su rostro se notaba tranquilidad, sin embargo Carlos estaba muy nervioso y le costó empezar a disfrutar de los momentos previos.

La ceremonia tuvo lugar en el ayuntamiento, allí todos los invitados esperaban ansiosos y expectantes su llegada. Y por supuesto, casi en su totalidad, cumplían con el protocolo impuesto por los novios: ir vestidos de tonos pastel.

Las primeras en acercarse fueron las madrinas: madre y hermana, respectivamente.

Y aquí comenzaron las lágrimas. Porque si, hubo muchas.

Después de 12 años de relación, de compartir muchos momentos juntos, de aunar fuerzas para ser libres y felices, por fin había llegado el día deseado.

El encargado de oficiar su casamiento fue el alcalde de Coria el cual, orgulloso, también comunicó que era su primera boda gay y la primera que se celebraba en Coria.

Alejandra, amiga de la infancia de Carlos, recordó fragmentos de su amistad, además del momento en el que le presentó a Goyo. Unas emotivas palabras, que consiguió sacarnos las lágrimas a más de uno.

A Jessica (cariñosamente Manguety), la sobrina de Goyo, le costó empezar a hablar. Llevaba desde el principio de la ceremonia emocionada y aquí no iba a ser menos.

Sus palabras fueron bellísimas, en ellas reconocía que ambos eran su signo de libertad y me quedé con la frase final, que tanto me gustó: “NUNCA DEJÉIS DE SER EL ARCOIRIS QUE BRILLA, EN CUALQUIER DÍA NUBLADO”.

Tras las firmas de los documentos oficiales, que los convertía en matrimonio, repartieron chapas a todo el mundo. Donde la temática empezaba a ser más evidente.

Convertidos en marido y marido, ambos posaron en la escalinata del ayuntamiento. En el exterior esperaba una bonita sorpresa para Carlos (Goyo ya lo sabía): el grupo de coros y danzas, al que tantos años perteneció, actuaban hoy para los dos.

Su cara lo dice todo, nada más salir y verlos se emocionó, y se fundió en un largo abrazo con Mari, su maestra de baile.

No pudieron quitar las sonrisas de sus caras en ningún momento, Goyo porque sabía como se sentía Carlos, y Carlos porque aquel momento, no podía gustarle más.

Pero las sorpresas no acabaron ahí. Entre todos los que vinieron a bailarle, faltaba alguien especial para él. Y ese alguien especial, su amiga Vanessa, apareció por detrás y se le agarró del brazo para sacarlo a bailar. Reviviendo viejos tiempos.

Al fondo una madre feliz.

Goyo miraba desde la barrera, como su chico bailaba. Lo que no se esperaba es que él también saldría a bailar.

Las risas se multiplicaron. Sobre todo cuando el grupo, poco a poco, fue desapareciendo, hasta quedarse los dos  solos en la pista.

Hay que decir a su favor, que se desenvolvió bastante bien, para ser la primera vez. Un baile que no olvidarán nunca.

Estos chicos lo tenían todo tan bien calculado que, antes de bajar a la finca donde se continuaría con la celebración del enlace, nos sobró un ratito para dar un paseo por algunas calles del casco antiguo y realizar un pequeño reportaje.

La entrada a la finca la quisieron hacer junto a sus sobrinos, aunque el más peque se les resistió. Todos siguieron el camino de baldosas amarillas, hasta encontrarse con el resto de invitados.

Allí fueron colocando personalmente, una pulsera con la bandera del orgullo gay, a cada invitado.

Rompiendo con más tradiciones y formalismos, la cena se hizo tipo lunch, donde parte estaba servido en bandeja y parte estaba situado en distintos rincones del jardín, self service (Restaurante Percor).

Cuando en una boda se respira ambiente de fiesta, la participación está asegurada, así que me aproveché de ello para pedirles unas fotos grupales de chicos y otra de chicas.

Luego los invitados improvisaron y fue así de divertido.

De algunas de ellas siempre recordaré los instantes previos al disparo, aún me río cuando lo recuerdo, se que ellos también.

La mesa de los postres me pareció espectacular, variada, colorida, a cual mas rico y apetitoso. Pero la tarta de los novios me conquistó.

Por dentro era toda una sorpresa.

Si ya había gran variedad de rincones para fotos, después de la cena se instaló uno más: el fotomatón. Logró hacer colas para dejar su huella en modo foto y después plasmando unas palabras en el libro de firmas.

El Dj tampoco se olvidará de mi en este momento, anda que no nos reímos. Menos mal que luego salió guapo.

A falta de ramo, hubo un detalle muy bonito para una pareja amiga.

Bueno ¿y que me decís de la original mesa de chuches?, totalmente inspirada en la película.

Bailes hubo cientos, coreografías unas cuantas, torsiones imposibles alguna menos, pero hubo…

Hubo momento corte de las ligas, protagonizado por la prima y unas amigas. Si es que no faltó detalle ninguno.

Los más tranquilos tuvieron su espacio dentro de la casa, jugando al billar.

Y para los que habían llegado al final, había buenos sillones.

Sobre las 3 de la madrugada, Carlos y Goyo creyeron que era la hora perfecta para repartir sus kit de supervivencia, no fuese a ser que no les durasen hasta el amanecer. Y por lo que me contaron, funcionó.

Mi noche acabó aquí, pero a los 3 días nos volvimos a encontrar, y además de hablar mucho, de recordar momentos vividos durante la boda, hicimos una preciosa sesión de post-boda, que muy prontito os mostraré. Y hasta ahí puedo escribir…

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

Si te ha gustado comparte...Share on Google+Tweet about this on TwitterShare on Facebook

4 Comentarios para “Boda CARLOS Y GOYO”

  1. Milagros

    Hola Cristina soy Milá la hermana de Goyo gracias, graciasy gracias anoche vimos el reportaje 4 horas nada más y nada menos ayer volví a revivir ese día llorando y riendo decirte que eres una crack no ha faltado ningun detalle precioso un besado y abrazo 😘😘

    Responder
  2. Angel almendro gonzalez

    Que preciosidad de boda qué pena no aver estado por circunstancias monetarias os deseo la mayor felicidad del mundo mil besos a los dos

    Responder
  3. Ana Mª Mompo

    Hola Cristina, soy la tia de Carlos, “la chofer”,decirte que creo que es la primera vez que veo el “reportaje”de una boda y se me ha hecho corto, en dos palabras IM- PRESIONANTE”. Gracias. 😍

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *