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Entre edición-sesión-edición voy encontrando ratitos para sentarme delante del ordenador, crear una entrada nueva en el blog y contar la historia de aquellos trabajos que aún no os he enseñado y me apetece traer aquí.

Hoy he vuelto al mes de abril, para traeros el enlace de Inés y Andoni (una extremeña y un vasco) que se dieron el SI QUIERO en el pueblo extremeño donde se conocieron. Ambos decidieron caminar juntos haciendo de  testigos a ambas familias, a sus amigos y depositaron toda la confianza en mi para guardar la  leyenda del día más importante de sus vidas, hasta el momento. Todo un orgullo.

Andoni se vistió rodeado de sus padres, hermanas, sobrinas… no le faltaron manos que quisieran ayudarle.

Ni ojos para mirarle y comprobar lo guapo que estaba.

Inés decidió vestirse junto a su madre y sus amigas de siempre.

Cuando ya estaba vestida, la casa empezó a llenarse de gente.

Inés siempre ha bailado sevillanas y como sorpresa, al salir de casa, le esperaba un grupo rociero que logró emocionarla. No fue la única, todos sabían la ilusión que le hacía.

Cumpliendo con las tradiciones, el novio llegó el primero a la iglesia. Del brazo de su madre y madrina, esperó junto al altar la llegada de la novia.

Ella llegó en el tesoro familiar de la familia Castro, el niño mimado de la casa: un Peugeot 203.

Ahora si que si, el momento deseado había llegado. Después de meses de preparativos, sólo quedaba disfrutar cada instante que iba aconteciendo.

 

La felicidad se veía en sus rostros y yo disfruté fotografiándolos

Hicimos un reportaje cortito, pero muy bien aprovechado. El objetivo era estar con todos los invitados lo antes posible y dar comienzo a la fiesta.

El ambiente no podía ser más favorable: energía, diversión y mucha disponibilidad para las fotos. Así daba gusto trabajar.

Dentro del restaurante, apenas hubo pausas, constantemente surgían momentos inesperados, emotivos, multitudinarios… Ya os he dicho que había mucha energía. Hubo varios regalos, un par de videos, pero yo me quedo con el impresionante flash movie que iniciaron las hermanas y cuñados de Andoni, a los que le siguieron todos los vascos (compinchados con ellos) y después se le añadieron también los extremeños (estos últimos improvisando).

Los amigos de Andoni se presentaron con un saco lleno de cacahuetes. Dentro de uno de ellos se encontraba su regalo y tenían que encontrarlo.

Como en toda buena fiesta hubo mucha música, muchos bailes, desenfreno y más comida, para reponer fuerzas en mitad de la noche.

Han pasado sólo 4 meses, pero lo pasé tan bien que recuerdo cada detalle, y gracias a las fotografías, revivo cada anécdota, cada risa, cada lágrima… Espero que a vosotros, Inés y Andoni, os suceda lo mismo hoy, dentro de un año o cuando hayan pasado 20.

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