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Hace un mes y medio, asistí a la boda de Marta y Luis. Aquellos que me sigáis por el blog, los reconoceréis rápidamente porque publiqué su pre-boda, justo el día en el que se dijeron el Si Quiero.

Hoy, un día después de entregarles mi trabajo terminado, os muestro el resultado de lo que fue una boda sencilla, elegante, emotiva, familiar… Tan sólo con enseñaros una pequeña muestra, de algunos de los detalles, podréis apreciar lo que digo.

A mi me encanta contar historias, creo que los que me leéis os habréis dado cuenta, por eso me gustan tanto las bodas. Son historias de amor resumidas en 12 horas. Meses de organización que se sintetizan en unas cuantas instantáneas. Ese día adquiero el papel de reportera gráfica, intentando no alterar el más mínimo detalle que percibo, capturando cada mirada o gesto, y recogiéndolas para crear un recuerdos eternos.

Son muchas más de 2000 fotos las que disparo, más de 2000 momentos que unidos, hacen revivir cada recuerdo, cada anécdota. Estoy segura que cuando Luis, dentro de 15-20 recurra a estas fotografías, no olvidará las discusiones entre su padre, su madre y su hermano, por ver quien le vestía, quien lo hacía mejor y quien tenía razón, yo tampoco lo olvidaré.

Yo, amante de las antigüedades, de lo rústico, disfruté en ambas casas con cada rincón al que podía acceder y fotografíar. En casa de los padres de Luis, me enamoró el suelo.

La casa de la pareja, es una verdadera monería. En cuanto la conocí supe que fotográficamente hablando, iba a sacarle mucho partido. Ya veréis lo que disfruté. Si a eso le añadimos lo guapísima que es la novia, pues no os quiero ni contar.

Tengo que decir, que fue mi primera boda donde los novios compartían protagonismo con su hijo, Lucas. En mi corta trayectoria aún no se me había dado el caso (en septiembre, tendré la segunda).  Y la verdad es que me encantó. Si ya de por si, en las bodas se respira un ambiente de mucho amor, imaginaros cuando hay un hijo de por medio. Las miradas, la sonrisa, los besos se vuelven especiales.

Os muestro a Lucas entretenido, mientras mamá terminaba de arreglarse arriba.

Él aún no es consciente de lo que ha vivido junto a sus padres, pero gracias a todos estos instantes recogidos, podrá saborearlo y disfrutarlo en unos años.

Cuando hay un hijo pequeño, que necesita tus cuidados, tu cariño…, se hace más complicado mantener la calma, y centrarte en otra cosa. Suerte que Marta cuenta con la ayuda de su madre, que atendió en todo momento al pequeño, y que le permitió poder desconectar, un poquito, y disfrutar de lo que estaba viviendo.

Fue increíble la reacción de Lucas al ver a mamá. Le costó reconocerla, pero en cuanto lo hizo, su cara brilló de felicidad consiguiendo emocionar a Mami.

Demasiado pequeño para entender, que ese día, él tenía que compartir a su mamá.

Mientras todos estos acontecimientos sucedían en Coria, Luis esperaba en la ermita, a que llegase la hora del reencuentro con su familia.

Ambos estaban ansiosos por verse y por desvelar el secreto mejor guardado.

Fue una preciosa ceremonia con coro flamenco, donde se derramaron muchas lágrimas de alegría.

Marta se contuvo en más de una ocasión, pero cuando se giró y Lucas estaba mirándole, no pudo más y se derrumbó. Y yo, madre de dos criaturas, no pude contener la emoción. Es que fue muy bonito.

Con una lluvia de arroz, pétalos y confeti, salieron de la ermita como marido y mujer. Prometiéndose cuidarse y quererse mutuamente, el resto de sus vidas.

El reportaje de novios lo realizamos a continuación, fue cortito, pero intenso. Os dejo algunas de las imágenes que realizamos.

Gracias a que fue tan cortita la sesión, pudieron disfrutar, junto a sus invitados, de practicamente todo el lunch. Y nuevamente pudieron volver a reencontrarse con Lucas, regalándome nuevamente su ternura.

Con la tranquilidad que dio, el llegar tan pronto al restaurante, pudo permitirnos hacer allí fotografías con sus familiares y amigos. Los primeros, los abuelos de ambos. Que nunca falten las fotografías con ellos.

Por supuesto, también con los amigos. Que tampoco falten.

Yo siempre estoy abierta a peticiones. La siguiente fotografía me la pidieron las chicas y aquí la tienen.

Los rincones que Percor prepara, y el sol en su punto justo, permitirieron guardar instantes tan bellos.

Dentro del salón se vivieron muchas sorpresas, en todas las direcciones, se cumplieron con tradiciones, les obsequiaron con originales regalos, se buscaron distintas maneras de hacer lo mismo, … El ambiente, ha medida que pasaba la noche, iba siendo cada vez más fiestero.

Y junto a ellos, siempre, su inseparable pequeño.

Los primeros en comenzar la fiesta, fueron los invitados más pequeños. Se hicieron con la pista y bailaron, hasta que los mayores acabaron apartándolos.

Hubo mucho baile, por parte de los novios con su particular balada, por parte de las amigas con su coreografía dedicada a la novia, por parte del Dj Zarrapos, que consiguió mover, al ritmo de sus bailes, a la boda entera…

Y así, con todos los invitados que aguantaron hasta tarde, me despedí de este maravilloso día junto a ellos. Con mis mejores deseos de una vida feliz en pareja.

Nuevamente gracias por elegirme.

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