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Como ya os he contado, mis sesiones de comunión son totalmente personalizadas. Me encanta desplazarme hasta los lugares donde ellos se encuentran a gusto, donde ellos, dentro de unos años, puedan recordar mil aventuras vividas en su infancia, a través de mi fotografía. Cuando a ésto se le suma un modelo, que vive con pasión la sesión, yo me vuelvo loca y no encuentro el fin.

Su sesión estuvo dividida en dos partes, muy distintas entre si. La primera, Jesús eligió que fuese en su finca, donde tantos días pasa junto a su hermano y rodeado de animales, muchos animales. Aquí no fue vestido de comunión, prefirió ir con «traje de domingo» (como se decía en mi época).

Descargamos las cosas que traía preparadas, y con algunas corchas de los árboles montamos el escenario completo.

El primer amigo animal en entrar en escena fue su perro Ecco. Increíble como posaba, parecía sacado de un anuncio. Y como no, su hermano Julián. Tal y como pusimos en su álbum:

«Un hermano es el recipiente de las memorias de la infancia y el registro de cómo crecieron nuestros sueños».

A éste otro amigo animal lo traje yo metido en una bolsa, no canta, no se mueve, pero salió más mono jajaja.

El día estuvo precioso, con una luz maravillosa, pero sin una pizca de aire. Así que el pobre se tuvo que dar unas cuantas carreras para que la cometa subiese. Menos mal que mereció la pena.

Jesús es todo emoción y vivió este día con mucha ilusión. Estaba continuamente pendiente de si me hacía falta algo, me ayudaba en todo, me proponía ideas, quería hacer cualquier cosa que les pidiese… Creo que en su recuerdo tendrá siempre lo bien que se lo pasó éste día.

Para poder hacer estas fotos, tuvimos que espantar a todas las vacas que se habían acercado a beber a la charca. Sabíamos que junto a Ecco no iba a pasarnos nada. Durante un rato, las vacas fueron nuestro público.

Los siguientes en entrar en escena fueron los caballos. Ambos están aprendiendo a montar y les hacía ilusión que apareciesen en el reportaje.

Jesús ademas de emoción, como ya os dije, es también dulzura, y si no ved estas fotos y sacar vuestras propias conclusiones.

La segunda parte de la sesión fue radicalmente distinta. Nos fuimos al estudio y allí se colocó su traje de marinero.

Comenzamos con fotos más serias y románticas.

Y acabamos con unas más divertidas, como es él.

Cada niño se merece su propio reportaje, que hable y cuente su propia historia.

Espero que os haya gustado.

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