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Con la esperanza de que deje de llover, de que poco a poco vayan subiendo las temperaturas y podamos pasar mas horas al aire libre disfrutando de la naturaleza, donde tanto me gusta fotografiar vuestros momentos, os traigo una sesión de lo más veraniega. Tuvo lugar el  verano pasado, por lo que ya lleva bastantes meses a la espera de asomarse por el blog (en instagram ya he ido enseñando algunas cositas).

Ellos son Antonio y Patricia, los papas de Mario.

Cada sesión que realizo me gusta trabajarla previamente, elegir el lugar idóneo para esa familia, estudiar el vestuario, los atrezzos… Para ello me ayudo de las ideas, expectativas, gustos de mis clientes… Y así obtenemos el resultado idóneo para ellos y para mi.

En este caso, Antonio y Patricia me propusieron desplazarnos al lugar donde realizaron su reportaje de boda, y sin dudarlo allí nos fuimos. Me pareció muy bonito volver al lugar donde ellos comenzaron todo, donde iniciaron su familia y donde estaban a punto de aumentarla.

Con Patricia la palabra NO PUEDO, no existía. ¿Que tenemos que caminar por piedras descalza? ALLÁ VOY.

¿Que tengo que meterme al río? YO LA PRIMERA

Esta imagen me gusta tanto que nos acompañara una buena temporada en el nuevo estudio (pronto os enseñare el formato en el que lo hará).

Antonio y yo nos relajamos cuando salió del agua, todo hay que decirlo jajajaja.

Nuestra sesión acabó pintándole la barriga. Y es que el tiempo lo supimos aprovechar hasta el último rayo de sol.

En breve os traeremos a Mario, que semanas después vino a visitarnos al estudio y que ahora tambien está presente en nuestro mural de recién nacidos.

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