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El mundo de la fotografía es un mundo maravilloso, yo cada día estoy más contenta de poder dedicarme a lo que verdaderamente me gusta. Además de todo lo que me aporta: personal y profesionalmente, de las cosas que voy aprendiendo día a día, de ver mi evolución en estos años… La fotografía me da la posibilidad de conocer a personas, que de otra manera, difícilmente habría llegado a conocer.

Fotografiar es algo sencillo, sólo se necesita una cámara (o móvil), un modelo, objeto, animal… y disparar. Si quieres lograr un resultado de más calidad, puedes estudiar algo de técnica, mejorando bastante el producto final. Y si por último, a todo lo anterior, le añades cariño, pasión, si conoces a la persona (o no la conoces, pero conectas rápidamente) e intentas sacar de ella su verdadero yo, su esencia, el fruto no puede ser mejor.

Aquellos que sois seguidores de mi blog, os sonarán las caras de la pareja que hoy traigo. Ellos son más que clientes, yo ya los considero amigos. Hemos vividos juntos unas cuantas sesiones, bastantes horas, muchas charlas y también unos cuantos kilómetros, porqué no decirlo.

Sara y Juanjo, en esta última ocasión, se pusieron en contacto conmigo para que les realizase el reportaje de maternidad. Estaban a punto de tener en sus brazos a Iker, y querían guardar para siempre, esa etapa en la que estaban sólo los dos, más enamorados que nunca, esperando la llegada de su fruto.

Los componentes de la sesión fueron inmejorables: un lugar idílico, una luz maravillosa, una pareja guapísima, ilusionada, feliz y una barriguita de lo más bonita. Por si no me habéis leído en otras ocasiones, os lo vuelvo a escribir: Me chiflan las embarazadas y, por supuesto, me chifla Sara.

Cada rincón de aquel lugar era como adentrarte en una historia del pasado y las fotografías salían solas.

El único ruido, ademas de nuestras voces y la cámara, eran los pájaros que revoloteaban por todos lados. En mi imagen preferida, capté uno de ellos, poniéndole la guinda.

No hubo rincón que se pudiese pisar, que nosotros no pisáramos. Y en cada uno de ellos, intentamos transmitir aquello que los 3 sentíamos.

Fuera era otro mundo, no menos bello, y con otras energías que nos regalaron instantes preciosos.

Ellos me llevaron a ese precioso lugar, sabiendo lo bien que me lo iba a pasar disparando, no se confundieron. Disfruté como una loca, espero haberlo podido transmitir.

Iker ya está con papá y mamá, por lo que estas imágenes han aumentado el valor sentimental con su llegada. Y yo, nuevamente, he tenido la suerte de seguir añadiendo fotografías a su álbum familiar.

 

 

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