Publicado el por & Archivado en COMUNIONES

Parecía que mayo nunca iba a llegar, que el buen tiempo este año no vendría, pero todo llega y todo pasa, como es el caso de las comuniones. Semana a semana nuestros niños de este año, van disfrutando de su gran día y por fin pueden mostrar los bonitos reportajes de fotografías que realizamos hace ya algunas semanas.

Ayer fue el turno de Andrea, una pedazo modelo de lujo. No hubo que corregirla en ningún momento, ella tenía su pose cogida, su intensa mirada y se adaptaba a todo lo que se le pedía. Os empiezo a mostrar para que veáis lo que hicimos:

La sesión comenzó con una foto familiar, sin traje de comunión, para hacerla más atemporal.

Tras ella, Andrea se colocó su vestido y comenzó la sesión de lo más campestre (entre encinas, en pleno campo extremeño).

Como fondo, también un rebaño de ovejas, que aparecieron en el camino sin esperarlas.

Andrea es una amante de las hadas, y antes de realizar la sesión, su madre me pidió que hiciésemos algo divertido, que estuviese relacionado con ese tema. Me acordé que tenía guardado en el cajón un poquito de polvos de estrellas y al utilizarlo, este fue el resultado:

Cómo ella fue la primera niña de la temporada, pudo estrenar varios de los nuevos atrezzos para comuniones. Uno de ellos era el super columpio que ahora os muestro, que con esas pedazo de encinas, lucían ambos (columpio y niña) super bonitos.

 

Daba igual desde donde la pillase, ella siempre estaba perfecta.

El siguiente atrezzo que estrenó fue uno de los artículos más exclusivos de esta temporada: la bicicleta de mimbre y bambú. Se decoró a juego con su vestido y junto a una luz preciosa del atardecer, Andrea posó así de bonita.

Ya os he contado en otras ocasiones, que en las sesiones de comunión busco que los niños se vean como niños. Que salgan realizando acciones habituales en su día a día, que jueguen, que les pille divirtiéndose y capture el alma infantil que aún tienen dentro, aunque cada vez quede menos. Con ella lo conseguí sacar a través de las pompas de jabón. Sobre la bicicleta, colocamos a dos muñecos muy simbólicos para ella y para toda su familia.

Os hablaba antes de su mirada, aquí os la dejo, directa a cámara.

En la siguiente no es directa a cámara, pero con una potencia tremenda. Y donde Andrea recordará dos de los complementos más importantes que lució este día: los guantes de la boda de su madre y la medalla de oro de su bisabuela, por la cual ella se llama así.

Mientras Andrea rezaba y pedía a la Virgen por el mayor de sus deseos, yo la capturé así de concentrada.

Recapitulando un poco, podéis observar que en esta sesión tuvimos un poquito de todo lo que a ella le representa o lo que a ella le gusta en estos momentos de su vida: el campo extremeño (lugar donde ha nacido y donde está creciendo), las hadas (su pasión), el juego (tan importante en cada niño), su mirada (tan intensa), su pose elegante (que viene de fábrica), la virgen y sus peticiones (con pensamientos y deseos para otros)… Y como no, su guitarra, que no podía faltar para seguir contando su historia.

Para terminar os traigo la más simbólica y representativa de su presente actual. Una foto que me pidió desde el minuto cero aquel día. Con ella pretendía sorprender a dos personas importantes en su vida y a la vez enviarles toda la fuerza y cariño en estos momentos. Andrea sólo tiene 10 años, pero un corazón que no le cabe en el pecho. Con gente como ella al lado, el camino se hace mucho más fácil.

Si te ha gustado comparte...Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.